La resistencia frente a la impunidad

Por Jessica García*

Un día, uno de esos con muchos incidentes en el Valle del Jordán, íbamos a reportar uno en particular a Furush Beit Dajan1, una detención arbitraria2. Ya habíamos reportado esa mañana la confiscación3 de un tractor en el marco de la cual se había producido esta detención.

Cuando estábamos llegando al lugar en el cual nos habían dicho que podíamos encontrar a la persona que había sido detenida el día anterior, vimos que un jeep con soldados israelíes estaba detrás de nosotros. Era nuestro segundo o tercer día de trabajo en terreno. No sabíamos si nos estaban siguiendo o si iban a la comunidad. Sin embargo, pronto entendimos lo que pasaba.

El jeep se adelanta y estaciona frente a una de las tiendas allí instaladas. Bajan cuatro soldados. Una mujer sale de la tienda y le dicen que llame a su marido, que debía estar ahí en cinco minutos. Mientras tanto, le comunican que deben dejar esa tierra antes de las 4 de la tarde, caso contrario van a volver y confiscar todos sus bienes. Cuando el varón llega, los soldados ratifican lo dicho anteriormente: se trata de una orden de desalojo.

La tierra en la que han vivido los últimos siete años se ha convertido en zona de entrenamiento militar. Se mudaron a este lugar porque en Al Jiflik4 –de donde provienen- no tienen espacio para las cabras y las ovejas. No hay espacio para mantener su medio de subsistencia. Esta tierra se la rentan a propietarios palestinos, que a partir de este momento tampoco tienen ya el control sobre la misma.

Cabe aclarar que las órdenes de desalojo, a diferencia de las órdenes de evacuación, son definitivas5. Es decir, no hay ninguna posibilidad de retorno. Por esta razón, la familia que conocimos intenta resistir y no se va en el horario impuesto por las fuerzas de ocupación. A las 4 de la tarde los soldados vuelven y les ordenan irse, la familia se niega. Más tarde vuelven más soldados pero la familia no se va, resiste. Finalmente, ya de noche, vuelve un grupo más grande de soldados y ordenan el desalojo no sólo de esta familia sino de otras dos familias que vivían en la zona. Las familias deciden acatar la orden de desalojo, ¿cómo resistir de forma no violenta frente a semejante avasallamiento? ¿Cómo resistir ante tanta impunidad?

Actualmente, no tenemos conocimiento de cuál es la situación de dichas familias. Sólo sabemos que ese día se vieron forzados a dejar la tierra en la que vivían, trabajaban y que servía como principal medio de subsistencia. Solamente sabemos que se fueron a Al Jiflik, donde viven sus parientes. Probablemente continúen allí, pues hay algo que la ocupación no ha podido destruir: los lazos de solidaridad. Nadie se queda sólo en Palestina.

*Jessica García fue acompañante ecuménica (voluntaria) en el Programa de Acompañamiento Ecuménico en Palestina e Israel (PEAPI o EAPPI por sus siglas en inglés) del Consejo Mundial de Iglesias (WCC por sus siglas en inglés). Las opiniones aquí vertidas solamente son responsabilidad absoluta de la autora y no necesariamente representan al EAPPI, al PEAPI Argentina o al WCC. Si se desea publicar la información de este artículo o su distribución por favor contactar antes a peapi.argentina@gmail.com o al EAPPI Communications Officer (communications@eappi.org) para solicitar su autorización. Para más información ver: http://americalatina.peapi.org/, https://eappi.org/en

 

Notas

1- Furush Beit Dajan es una comunidad palestina en el centro del Valle del Jordán, cerca de checkpoint Hamra.

2- Las detenciones arbitrarias por cortos períodos de tiempo en el marco de confiscaciones, u otros incidentes, o en el paso por un checkpoint son una constante en la Palestina ocupada. Sin embargo, no se encontraron datos al respecto.

3- De acuerdo a UNOCHA, sólo entre agosto y septiembre de 2017, las autoridades israelíes demolieron o incautaron un total de 63 estructuras pertenecientes a familias palestinas, desplazando a 88 personas y afectando de algún otro modo a 1200. De estas 63 estructuras, 40 estaban localizadas en la zona C y 18 en Jerusalén Este. Todo ello bajo el argumento de la falta de permisos que son prácticamente imposible de obtener. Disponible en: https://www.ochaopt.org/content/demolition-and-seizure-service-infrastru...

4- Al Jiflik es una comunidad palestina próxima a Furush Beit Dajan.

5- Desde 1970 Israel ha declarado el 18 por ciento de Cisjordania o alrededor del 30 por ciento de la Zona C como zonas de entrenamiento militar. Hay alrededor de 38 pequeñas comunidades con alrededor de 6.200 personas en estas zonas aun cuando está prohibida su presencia excepto que medie un permiso especial. Sin embargo, muchas de estas comunidades ya existían antes de que estas zonas fuesen declaradas de entrenamiento militar (UNOCHA, 2017). Ver informe completo en: https://www.ochaopt.org/content/firing-zones-and-risk-forcible-transfer

Actualmente dos comunidades en el Valle del Jordán han recibido órdenes de retirar todas sus propiedades de la tierra en la que viven, pues las fuerzas israelíes han decidido cerrar el área. De acuerdo a miembros de la comunidad, están esperando que el invierno se haga más crudo para proceder con la ejecución de dichas órdenes si las familias no las acatan “voluntariamente”. Hay alrededor de 129 personas afectadas, entre ellas 61 niños y niñas.