La naturalización de la violencia: Tres balas, dos historias

**M.G.

Mohamed y Ahmed tienen 15  años, son vecinos y amigos. A Mohamed lo conocimos en el hospital donde estaba internado. Cuando llegamos estaba rodeado por sus amigos excepto Ahmed –estaba durmiendo en otra habitación-. Mohamed recibió un disparo en una de sus piernas cuando salió de su casa a ver qué pasaba en la calle. Ahmed recibió otro en la espalda cuando intentaba auxiliarlo. 

Los dos niños viven en Al Far’a Camp [1] , uno de los tres campos de refugiados en el norte del Valle del Jordán, Cisjordania (Palestina). Ambos recibieron estos disparos durante una redada de las fuerzas de seguridad israelíes [2], en el que fueron detenidos otros dos chicos.

Cuando visitamos por segunda vez a Mohamed y por primera vez a Ahmed, ya en sus casas, y les preguntamos si presentarían alguna denuncia, nos dijeron que no. ¿Para qué? Es a’adi (normal). Ante una pregunta sobre si alguien perteneciente a las autoridades israelíes se había presentado para investigar el incidente, tanto la familia como nuestro traductor nos miraron con total incredulidad. “Los soldados no hablan, te disparan y/o te detienen y se van”. Al Hamdulillah (¡gracias a Dios!) ambos “están bien”. En el caso de Ahmed todavía debía pasar por otra operación para que le retirasen la bala que aún tenía en su espalda.

Después de conocer a Mohamed y Ahmed conocimos a Hamed. Entre ellos no se conocen pero tienen algo en común. Los tres recibieron disparos de soldados israelíes sin razón alguna.

Hamed tiene alrededor de unos 30 años, vive en Furush Beit Dajan y, como la mayoría de las personas de esta comunidad, trabaja en los invernaderos pertenecientes a agricultores palestinos. Cuando lo conocimos no podía trabajar; al igual que Mohamed y Ahmed estaba recuperándose de un disparo en una de sus piernas.

Hamed estaba poniendo las cosas que acababa de comprar en el auto cuando unos soldados israelíes se le acercaron y le pidieron su identificación. No la tenía, así que les dijo que iría a su casa a buscarla y los soldados lo aceptaron. Cuando llegó, salió del auto y mientras caminaba hacia su casa, escuchó que uno de los soldados gritaba algo en hebreo, pensó que le decía que se apurara, así que intentó hacerlo. De repente sintió un disparo e inmediatamente se vio en el suelo. Uno de los soldados le había disparado.

Los soldados se acercaron, lo cargaron en el jeep, le vendaron la pierna y lo llevaron al checkpoint Hamra [3], donde lo tuvieron detenido durante una hora. Más tarde llegó una ambulancia palestina pero no le permitieron trasladarlo al hospital, así que solamente le brindaron primeros auxilios. Después de recibir asistencia, los mismos  soldados lo llevaron a la base militar israelí [4]  que está cerca de Furush Beit Dajan. Allí le vendaron los ojos durante alrededor de una hora.  Luego lo interrogaron y le preguntaron “por qué había intentado escapar”…

Después lo llevaron nuevamente al checkpoint donde había estado detenido y allí esperaron otra vez por la ambulancia palestina que no pudo llevarlo al hospital de Nablus. Estaba desbordado por los heridos palestinos durante las manifestaciones después del incidente de Al Aqsa, por lo que fueron hasta Tubas [5].

Le ordenaron que volviera la semana siguiente. Cuando le preguntamos si volvería nos dijo que sí, de lo contrario la situación podría empeorar.  Al igual que Mohamed y Ahmed, no presentará ninguna denuncia, es a’adi.

Durante 2015, 14.053 personas palestinas fueron heridas por fuerzas israelíes, mientras que en 2016 el número de víctimas descendió a 3236. La mayoría de los incidentes ocurrió en el marco de protestas  y operaciones de búsqueda y arresto. El 19 por ciento fue producto de balas de goma, balas recubiertas de goma y de plástico. La proporción de heridos por municiones reales fue del 14 por ciento comparado con el 10 por ciento de 2015, incluyendo los casos que tuvieron como consecuencia algún tipo de discapacidad (UNOCHA, 2017). Ver informe completo en: https://www.ochaopt.org/sites/default/files/fragmented_lives_2016_english.pdf

No se encontraron estadísticas que separaran las personas heridas por fuerzas israelíes en el marco de protestas y de operación de búsqueda y de arresto de aquellas heridas en el marco de su vida diaria bajo la ocupación.

*Los nombres han sido reemplazados para proteger la identidad de las víctimas.

 

**M.G. está sirviendo como acompañante ecuménica (voluntaria) en el Programa de Acompañamiento Ecuménico en Palestina e Israel (PEAPI) del Consejo Mundial de Iglesias (WCC). Las opiniones aquí vertidas son responsabilidad absoluta de la autora y no necesariamente representan al PEAPI Argentina o al WCC. Si se desea publicar la información de este artículo o su distribución por favor contactar antes a peapi.argentina@gmail.com o a EAPPI Communications Officer (communications@eappi.org)para solicitar su autorización.

Para más información ver: http://americalatina.peapi.org/,  https://eappi.org/en

   


[1] Al Far’a Camp fue establecido en 1950 en el norte de Cisjordania, cerca de Tubas. Actualmente alrededor de 7100 personas viven en este campo de refugiados (UNRWA, 2017). Ver más en:  https://www.unrwa.org/where-we-work/west-bank/fara-camp

[2] Redadas militares: no se encontraron estadísticas que informaran sobre el número de redadas realizadas por fuerzas israelíes en Cisjordania.

[3] Uno de los dos checkpoint permanentes en el Valle del Jordán. 572 obstáculos al desplazamiento en Cisjordania fueron registrados por UNOCHA a mediados de diciembre de 2016, lo cual incluye tanto los checkpoint permanentes como los temporarios (UNOCHA, 2017). Ver informe completo en: https://www.ochaopt.org/content/fragmented-lives-humanitarian-overview-2016

[4] Hay al menos ocho bases militares israelíes en el Valle del Jordán (UNOCHA, 2014). Ver mapa en:  http://x-maps.maps.arcgis.com/apps/View/index.html?appid=d4385754a4dc48f1a2781df0c999950f&extent=32.6809,30.6899,37.2951,32.8381

[5] Ver mapa del área en:  http://www.btselem.org/map